Mariana Lang
Artista visual
Memorias Óseas
Esta serie escultórica y de acuarelas nace durante la residencia artística Manu/ Candela en las islas Encantadas. De esos días en contacto con la naturaleza surge este grupo de obras. Allí me rencuentro con lo óseo, en este caso de los animales marinos, las aves y las tortugas. Nuevamente los huesos asoman en mis esculturas como símbolo de trascendencia y transformación. Los ciclos de la vida son evocados.
El encuentro con la naturaleza me da vida. Busco en ella esa integración con el todo. Caminar bajo la bóveda, entre los manglares, sentarme bajo su sombra, me hace sentir que estoy llegando a casa. Quisiera que volvamos a ser parte integrante de este planeta y no amos voraces. Esta naturaleza tan cruelmente bella, como un cactus creciendo de la roca de lava misma, me abre a la esperanza.
Las acuarelas son reinterpretaciones personales del mundo terrestre de las islas galápagos. En ellas las texturas, la exuberancia de la vegetación tropical y la extrema aridez del campo de lava alternan dando testimonio de la vida que eclosiona. Esta última tan potente pero a la vez tan frágil.
Es el manglar el que sostiene la diversidad de la vida marina y costera. Se sitúa entre la tierra y el mar, entre el agua dulce y salada. Nos contiene a todos, fijando ese carbono atmosférico que nos está cocinando en vida lentamente.
Recordemos los beneficios de los manglares para el hombre y nuestro planeta, que son muchos más de los que pueda enumerar brevemente a continuación. Ellos son árboles fuertes que fijan el suelo y protegen las costas frente a la fuerza del mar como los tsunamis. Albergan gran diversidad de vida: reptiles, crustáceos, aves, fauna marina, etc. Son unos de los bosques más eficientes en la fijación del carbono atmosférico en el suelo. Lo hacen entre tres y diez veces más que las selvas tropicales. Filtran el agua y el aire. Protegen zonas importantes de corales. Se los deforesta y no existe demasiada conciencia de su valor. Aunque existen estudios que traducen eficazmente en dinero los valores que se pierden al talarlos: socialmente, para la industria pesquera y el turismo. Son verdaderos pulmones que debemos proteger. Ya se han deforestado cerca del 40 % de los manglares en el mundo.
La frase del poeta ecuatoriano y esmeraldeño me resultó muy inspiradora: “los manglares no son árboles, son miles de hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas a quienes Dios heredó ésta tierra, el manglar es una forma de cantar y sonreír”. Nelson Estupiñán Bass. (1912-2002)
El hueso me fascina como forma escultórica y como símbolo. El manglar ejerce su atracción como ya expliqué más arriba. Por eso elegí fusionar este sentir, uniendo esas fuerzas en este manglar de huesos y en las esculturas con memoria ósea.
Quizás logre despertar ese sentimiento de sacralidad frente a la naturaleza y cuestionar al espectador, generando una nueva conciencia sobre nuestro vínculo con el todo.
















